A veces se confunde la FELICIDAD con la carita feliz, con tener que estar riendo y alegre todo el día, con ver todo color de rosas y no poder estar triste, ni enojada, ni tener ganas de estar sola o querer mandar todo al diablo.
Inclusive, cuando alguien dice «la felicidad es un momento», a veces lo hace con tono despectivo, como diciendo «la felicidad no existe».
Dejame decirte que la felicidad SÍ existe, y depende de cada una de nosotras ser felices A PESAR de las circunstancias (ojo, teniendo en cuenta necesidades básicas satisfechas y circunstancias relativamente «normales»). Si estás leyendo esto ahora, ya entrás en el público que puede ser feliz, a pesar de lo que le pase.
¿Cómo? haciéndote cargo de lo que pensás y hacés respecto a lo que te pasa.
Podés ponerte en un papel de víctima de las circunstancias, pensando en lo horrible que sos vos, el mundo y lo que sucede… o podés reconocer lo que está mal, lo que no te gusta, lo que quiseras cambiar, y hacer algo que esté en tus manos!
No todo se puede cambiar, es cierto. No podés cambiar a los demás. Es cierto. Hay situaciones que no tienen retorno. Es cierto.
Pero sí sos dueña de:
- cómo interpretás las situaciones,
- cómo te hablás ante lo que te pasa, siendo amable y compasiva contigo (en vez de castigarte, encima de lo que te pasa),
- hacer algo por vos y para vos.
Es más: SOS DUEÑA de estar triste, o enojada, o lo que sea! porque tenés derecho a sentirte así. Y en muchos casos, sólo permitiéndote sentirte «mal», es que podrás volver a estar bien.
Sos dueña de tus pensamientos, de «la loca de la casa» que te atormenta, de tus decisiones, de tus emociones auténticas, y eso te hará sentir diferente.
¿Es tan fácil? No.
Porque si toda tu vida has sido de una manera, con la «loca de la casa» al mando, seguro que se pondrá más loca cuando vea que querés hacer algo diferente!!
Hasta es posible que te haga creer que está mal estar mal, y forzarte a seguir como venías.
O lo contrario: que te haga creer que está mal estar BIEN, y forzarte a seguir como venías (sí, eso lo veo muy seguido: gente que no se permite ser feliz).
No lo dudes: esa voz interior (la loca de la casa) te la va a complicar, y los demás probablemente también.
Sin embargo, ya el hecho de reconocer que querés ser y hacer algo diferente, y ponerte en campaña, ES UN PASO HACIA TU FELICIDAD.
La felicidad es una construcción, día a día, que implica también momentos difíciles, decisiones, duelos, cambios, desilusiones a veces… pero que son necesarias para aprender, y seguir avanzando EN TU DIRECCIÓN.
La felicidad está en el camino, en el proceso de convertirte en esa persona que realmente sos. Con aciertos y errores, con momentos en los que te SIENTAS feliz y otros no tanto. Con todas las emociones en juego, porque TODAS JUEGAN y son necesarias.
La clave para SER FELIZ está en saber que vas en TU dirección, que te estás aproximando a tu esencia, que te estás dejando ser (porque muchas veces nos perdemos entre los mandatos y expectativas ajenas).
Olvidate de la carita feliz, de estar siempre sonriente y de no poder estar mal!
A veces, estar mal es lo mejor que te puede pasar, ya sea como un llamado de atención para volver a tu camino, o como una consecuencia de estar dejando uno por el que ya no quería ir (pero era el conocido y más cómodo por trillado).
De todo mi proceso hasta ahora, y de los de mis pacientes, he llegado a 4 pasos esenciales para habilitar este PERMISO PARA SER FELIZ que tanto cuesta!
- Reconocer cómo estás hoy. Cómo te estás sintiendo, qué necesitás.
- Tomar conciencia de tu camino hasta acá, cómo llegaste y qué te mantiene.
- Hacerte responsable de tu vida, cuidando a esa niña que aprendió y se adaptó por necesidad, para sobrevivir.
- Habilitar tu propio permiso para vivir tu vida, porque ya como adulta no dependés de la aprobación de los demás, sino de vos misma.
Esos 4 pasos que son una síntesis de Descubrite para ser quien sos, y elementos principales que hacen al Bienestar (es decir, a la felicidad, en criollo) son los que te ofrezco dar juntas en el Programa Permiso para ser feliz.



