¿Te ha pasado que en el fondo de tu ser sentís que algo te hace ruido, pero no le prestás demasiada atención? Como si hubiera una interferencia o una radio mal sintonizada (delato edad aquí) pero mientras lográs escuchar o ver, y funciona, seguís adelante y te acostumbrás a ese ruido…
Tal vez en algún momento has sentido la necesidad de sintonizar bien, has logrado entrar en la frecuencia, pero se volvió a perder la señal. A veces, es necesario estar en el lugar y el momento adecuados para que la conexión sea estable y clara.
Algo así me pasó con un feedback de mi equipo: «falta conexión con la gente» para lograr interacción. Lo sé, lo he sentido y lo he pensado. Por eso he buscado cambiar la forma de comunicar, intentando COMPLACER a una audiencia, o al algoritmo, o ya no se a quién. Y mientras tanto, se distorsionaba el mensaje principal y lo que realmente valía la pena y le daba sentido a mi trabajo. Tenía muchas interferencias!
Me he esforzado por «hacer lo correcto», lo que tal vez esperan de mí, por complacer a todo el mundo, y me he frustrado porque tampoco ha funcionado. He creído que «haciendo tal cosa» sería aceptada y muchas veces lograba lo contrario. Querer atender a todo y a todos, me ha generado un gran ruido! y entre ese ruido, he ido perdiendo la fuerza del mensaje real, del auténtico. Y eso es perder impacto en la comunicación, perder autoridad.
Si miro hacia atrás ahora, en diversos roles ¿sabés cuándo he funcionado mejor? cuando he estado cómoda con lo que hago, me he sentido clara y congruente y HE LOGRADO CONECTAR.
Yo misma NECESITO LA CONEXIÓN para sentirme segura, para dar lo mejor de mí y lograr lo mejor del otro. Si no la siento, me gana el MIEDO.
Cuando no conecto con el otro, en mi mente predominan las creencias y pensamientos asociados a no ser suficiente, a no poder estar a la altura de lo que esperan de mí, a ser criticada, a fallar y no ser capaz de dar todas las respuestas. Y claro que voy a SENTIR MIEDO… y cuando me domina el Miedo, adiviná: falla la conexión, porque mi mensaje se pierde entre el ruido.
Pero ¿cuándo descubrí esto tan claro? ¿cuándo me hice consciente?
Cuando me detuve en serio a pensar en mi respuesta a ¿por qué no conecto?
Al entrar en sintonía conmigo, el ruido se fue y logré entender con claridad lo que pasaba. El ruido eran las voces, los mandatos, las expectativas ajenas, los «deber ser», la potencial crítica… y el miedo a que todo eso pasara de verdad. Mucho ruido! que terminaba en que no me animara a mostrarme con la mayor claridad, sin interferencias a mi mensaje.
Desde que tomé conciencia de que lo que había entre los demás y yo ERA MI MIEDO (y su comitiva de creencias), quité una capa más respecto a la claridad de cómo tengo que ser, dónde tengo que estar y qué tengo que decir:
Y así, conectaré con quien quiera conectar conmigo. No tengo que buscar complacer a nadie. Mi claridad debe estar en lo que yo soy capaz de brindar para ayudar a otras mujeres; en quién soy, qué pienso, qué y cómo lo hago.
- Tengo que ser Yo
- Tengo que estar donde me sienta cómoda para dar lo mejor de mí
- Tengo que decir lo que realmente quiero transmitir: eso en lo que CREO profundamente.
- Tengo que encontrar Mi Cómo.
Mi mensaje ahora podrá ser más claro, porque yo voy ganando una claridad que me libera y me da seguridad:
Porque diré lo que necesito transmitir para que más mujeres se animen a ser ellas mismas, más felices, en su dirección y no siguiendo mandatos ajenos.
Porque trabajaré con personas que elijan hacerlo por ellas mismas y no porque estén obligadas.
Porque estoy cansada de ocultarme, de tener miedo de lo que digo o hago, del qué dirán.
Porque no espero más la aprobación o reconocimiento de personas importantes para mí, pero que no entienden el dolor al cual apunto.
Porque veo el efecto de mi mensaje y de lo que puedo hacer por las personas que Sí resuenan conmigo.
Porque si hay gente que quiera seguir apurada, sin detenerse a pensar y hacer algo por ellas mismas… tal vez no sean eurekianas en este momento, y está bien!
Hoy te invito a que conectes contigo, a que te preguntes de verdad qué te pasa en esa situación que te incomoda. Qué pensás, qué sentís. Sé sincera contigo, nadie te juzga.
Te aseguro que cuando lográs sintonizar en la frecuencia correcta, y los ruidos desaparecen, tu mensaje es mucho más claro y potenciará la conexión (con las personas correctas, esas que están en sintonía contigo).
Quiero más mujeres viviendo la vida que merecen, siendo ellas mismasy en su dirección.
Si sentís que estás en sintonía conmigo y con este posteo, te invito a que te suscribas al boletín para recibir las novedades de Eureka, y a que me sigas en Instagram para más contenido.
Lore



