La comunicación: clave en una relación

Hablemos de vínculos sanos y de que sólo con amor no alcanza para sostener una relación a lo largo del tiempo (y la vida).

LA COMUNICACIÓN y su rol clave en una relación no es un tema nuevo en Eurekaonline, pero vale la pena repasarlo.

Hay muchas habilidades para desarrollar si queremos mejorar nuestra forma de comunicarnos: capacidad de escucha, empatía, expresarse en primera persona sin agredir al otro, estimular, comprender, buscar alternativas a los problemas y formas de resolver conflictos, etc.

Pero ahora, te dejo los titulares porque me interesa quitar peso a «la pareja» y darnos cuenta de que hay aspectos que van más allá de la relación o de si «me quiere – no me quiere»:

Quiero detenerme en LO QUE HAY DETRÁS DE LA COMUNICACIÓN.

Cuando ves una conducta (lo que alguien dice o hace/no hace) la interpretás «fácilmente» desde TU experiencia y TU interpretación del mundo. ¿Pero sabés algo? así como vos partís de tu experiencia y tus creencias… el otro también.

TODOS, antes de actuar (decir o hacer/no hacer algo) PENSAMOS Y SENTIMOS (aunque el orden es discutible).

Sin embargo, no necesariamente PENSAMOS en el auténtico sentido de la palabra, sino que se activan en nosotros creencias ya incorporadas, que creemos que son nuestras y son lo que pensamos.

Lo que subyace entonces a una conducta muchas veces son creencias, ideas grabadas «sin filtro», cuando éramos chicos, por personas importantes para nosotros, y las mantenemos como si fueran una verdad absoluta sin detenernos a pensar si estamos de acuerdo con ello o no.

Entonces, muchas veces creemos que pensamos, pero no lo hacemos. Simplemente actuamos según lo que pensamos, decimos lo que pensamos que pensamos e interpretamos según lo que creemos que pensamos.

¿Te has detenido a pensar a veces si «eso» es lo que VOS realmente pensás?

Por ejemplo:

¿Cuántas veces te has visto a vos misma criticando algo que en realidad, si te detenés a pensarlo, no te molesta?

¿Te ha pasado alguna vez que te quedes sin argumentos al tener que justificar una postura, por ejemplo?

O por el contrario, ¿te ha pasado que te argumenten algo y te aferres cada vez más a lo que pensás… sin lugar a dudas?

Serían dos caras de la misma moneda: recordá que estamos programados desde chiquitas con ideas y pensamientos ajenos, que NO cuestionamos. Y esto te puede pasar a vos y/o al otro.

A veces, después de grandes y con cierta flexibilidad (o terapia), podríamos empezar a pensar en esas creencias, darnos cuenta y ELEGIR si seguimos sosteniéndolas o no.

Otras veces, cuando no hay flexibilidad (ni terapia) esas creencias se mantienen sin cuestionar, como verdades grabadas a fuego, únicas e incuestionables, limitando la libertad de acción. La apertura al cambio o a otros puntos de vista, en estos casos, es mínima o nula.

  • «yo soy así y no voy a cambiar»
  • «los hombres no demuestran sentimientos»
  • «los hombres no lloran»
  • «hablar de sentimientos es cosa de mujeres»
  • «a mí nunca me preguntaron cómo me sentía y estoy bárbaro/a»
  • «si sabés que te quiero, ¿por qué te lo tengo que decir?»

Si te imaginás a alguien diciendo algo de esto, podés tener un ejemplo de cómo las creencias están detrás de la comunicación.

Si alguien piensa que «ES así, y no va a cambiar», difícilmente pueda abrirse a escuchar y aceptar alternativas de cambio. Simplemente porque tiene asumido que «no va a cambiar».

Si alguien «piensa» que «los hombres no demuestran sentimientos, o hablar de sentimientos es cosa de mujeres, o que los hombres no lloran…»: ¿cómo te parece que sería la comunicación con esa persona»?

Hay creencias, a veces erróneas, que hacen más fácil o más difícil la expresión de sentimientos, la comunicación auténtica y la apertura al cambio. Cuanto más fuertes sean estas creencias y menos flexible la persona, más se vería afectada la comunicación horizontal en la pareja: esa que habilita, que comparte, que comprende y estimula la expresión de sentimientos y necesidades.

TODA CONDUCTA ES EL RESULTADO DE LO QUE SE PIENSA Y SE SIENTE, más que de lo que suceda en ESE momento.

No siempre las respuestas que recibimos son acordes a lo que preguntamos o esperamos, porque muchas veces se activa una respuesta por las creencias que YA están en la cabeza del otro, o se guía por situaciones similares, ya pasadas. Y muchas veces ni se da cuenta, porque esto se da de forma automática.

Hoy te invito a que pienses tanto en el otro como en vos, respecto a la comunicación en tu pareja.

A que pienses en la comunicación en tu pareja, en las ideas preconcebidas, en los modelos que tienen… y especialmente, si lo que tenés es lo que querés. Si es la forma de comunicación que te hace bien y hace bien a tu pareja, si estás colaborando de alguna manera para mejorarla, si has buscado alternativas.

La psicóloga Mabel Lusiardo (con quien compartimos la publicación de «Tiempo para dos: es hora de enriquecer mi matrimonio») dice:

«LA COMUNICACIÓN ES A LA PAREJA COMO LA RESPIRACIÓN ES A LA VIDA»

Así que, por lo menos, espero que puedas entender por qué el resultado en la comunicación escapa a la simplificación de «me quiere – no me quiere». Va mucho más allá de la relación en sí misma, y tiene que ver con cada uno y con lo que aporta a la relación.

En el próximo post, apuntaremos a estrategias para cambiar.

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Importa más de lo que creés…

Lorena

Un comentario en «La comunicación: clave en una relación»

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