La felicidad tiene su ciencia I

¿Has intentado retener agua en tus manos? Se escurre ¿no?

Eso me pasa a mí cada vez que me esfuerzo por entender qué es la felicidad,.. y por explicarlo.

Tal vez cualquiera de nosotras podría decir «es una suma de momentos placenteros», o «es sentirte bien con tu vida», «estar satisfecho». Y estaríamos de acuerdo. Y estaría bien.

Una definición sencilla y práctica de Felicidad sería algo como «el resultado de la suma de emociones positivas menos las emociones negativas». Es decir: que la suma de momentos buenos sea mayor que la de los malos.

Si fuera así sería como tener un vaso en la mano para retener el agua.

Ojalá fuera tan sencillo… A medida que avanza la psicología positiva se comienza a atender no sólo a la enfermedad, los síntomas y las patologías: se pone el foco en la felicidad o bienestar de las personas, como un nuevo objetivo por el cual trabajar.

Bienestar sería el término científico que se usaría para lo que comúnmente se llama felicidad, que es el sentimiento de bienestar y satisfacción que sentimos con nuestra vida. Aunque, cuando vemos teorías en detalle y somos precisos, no son exactamente lo mismo (y ahí empieza a escurrirse entre los dedos). 

De todas maneras, tené en cuenta que muchas veces encontrarás por ahí que se habla de felicidad y bienestar como sinónimos, y posiblemente aquí en Eureka también. En la práctica, terminan siendo lo mismo: simplificando, qué tan plena te sentís con tu vida. 

Comprender el Bienestar puede resultar más fácil en el momento de pensar en bienestar físico, social, profesional, emocional, material (como si fueran los pétalos de una flor). Cada una de estas áreas componen tu bienestar, y cada una de ellas podría estar desarrollada en mayor o menor medida.

Si considerás que tenés un buen nivel de bienestar en todas las áreas (o en la mayoría) es más probable que «te sientas feliz». Bueno, tal vez no te des cuenta de que «sos feliz» pero si te lo preguntaran y vieras que cada una de las áreas están satisfechas, responderías que sí sin mucha duda. Sería como decir «no tengo de qué quejarme… entonces puedo decir que soy feliz».

Y podrías considerarte feliz simplemente por no tener de qué quejarte.

Aunque pensándolo bien… a veces responder a si «sos feliz» puede ser más complicado…

Es posible que «no tengas de qué quejarte» si objetivamente tenés casa, comida, un buen pasar, salud, amigos, familia, te va bien en tu trabajo. Se podría decir que estás satisfecha con tu vida… Sin embargo podría haber «algo que no se siente tan bien», y no te resulta tan fácil discernir qué es, ni responder «sí, soy feliz», con seguridad.

El bienestar emocional es el más importante en el momento de evaluar los otros aspectos. Sería como «el cristal con que mires».

Si no estás bien emocionalmente, es probable que tiñas de negro (o gris) las demás áreas en el momento de evaluar tu nivel de felicidad. En este caso, tal vez lo demás esté bien objetivamente, pero no te satisface y hace que tu «felicidad» sea menor.

Si te ha pasado esto alguna vez, tal vez hay algún aspecto en algún área que te está haciendo ruido entre los demás… tal vez no estás tan bien como quisieras y de pronto ni te has detenido a pensar en ello. Tal vez hay algo que necesites cambiar o a lo que prestar atención, y puede ser en cualquier área.

Esto no significa que estés mal o desconforme con tu vida: de pronto simplemente sentís en una parte tuya que podés estar AÚN MEJOR (pero eso implicaría salir de tu zona de confort y a veces es mejor ni enterarse).

Por el contrario, si estás bien emocionalmente, estarás más predispuesta a evaluar positivamente las otras áreas, y aunque no estén objetivamente del todo satisfechas, podrías «sentirte feliz». Imaginate una persona que piense «perdí mi trabajo, estoy enferma, me cuesta cubrir mis gastos… pero soy optimista y sé qué todo va a salir bien porque ya he sido capaz de salir adelante otras veces»… Probablemente, a pesar de todo lo que solemos creer, ella podría responder que es feliz si le preguntáramos.

Otro día hablaremos de las emociones y por qué apostamos por fomentar las positivas (sin que las negativas sean el enemigo).

Y como ya se ha hecho muy largo y no quiero que se te escurra entre los dedos, dejamos hoy por acá. Te prometo que en el próximo post seguiremos hablando de la complejidad de la felicidad, desde lo que la ciencia ha ido comprobando. Así de a poquito podrás ir comprendiendo por qué apuesto a la variedad en Eurekaonline, por qué hacemos lo que hacemos en Instagram, con el GACH, y por qué hago énfasis en la responsabilidad de cada una para estar mejor.

Por hoy, te invito a que pienses en cómo están de desarrolladas tus áreas de bienestar (física, profesional/laboral, familiar, material, social, emocional) y qué responderías si te preguntan ¿sos feliz?

Lorena